martes, 14 de mayo de 2013

-Revolución-

Un acto revolucionario hoy nada tiene que ver con un acto revolucionario de hace treinta años atrás… Hoy nuestro contexto es particular y nos determinan factores diversos, la libertad es absoluta y los objetivos son cada vez más alcanzables, podemos ser y hacer lo que se nos ocurra. Tenemos absoluto acceso y libertad con nuestros deseos. Los límites se desvanecen. Es triste ver a la gente conectada todo el día con sus teléfonos, herméticos. Todo es inmediato, todos los deseos se consuman rápidamente, la sexualidad pareciera ser un tema ligero, el amor se agota justo cuando termina el enamoramiento, el respeto se deshace, el clan y la tribu son conceptos que la individualidad ha arrebatado, mirar a los ojos a otro es inquietante, vergonzoso e incómodo… Esperar es tedioso y todo se remplaza rápidamente. Estamos venciéndonos lentamente, en un proceso de descomposición demasiado evidente. Un acto revolucionario hoy no tiene absolutamente nada que ver con salir afuera a violentar un espacio que ya es violento. No establece ninguna diferencia con la realidad. El más revolucionario para mí -y por más resistencias que tenga para decirlo- es el que se atreve a amar sin ninguna certeza de que lo amen de vuelta, el que se atreve a reconocerse como un ser vulnerable y tiene consciencia de que es un ser sensible entonces se aproxima al otro ser con esa consideración. Una persona revolucionaria es honesta y no tiene miedo de aceptar que somos seres que viven en la constante dualidad y que si un día dejan de pensar o de sentir como sienten son honestos y aceptan que se han modificado. No inventan mundos que no existen por temer le a la soledad ni se avergüenzan de ya no pensar o creer en lo que creían… Creen en la auto-educación y se vigilan sin necesidad de que otros lo hagan por ellos. Asumen que lo único constante es el cambio y se alegran porque es el más incuestionable síntoma de estar vivo. Revolucionarse contra el mensaje de que el sexo no involucra nada más que el acto sexual; el sexo es el encuentro de dos seres en su calidad más elevada y compleja. No queda en la fusión de los órganos, es la circulación de dos energías que producen una, es entregar tu energía más esencial y recibir la del otro. Esto nada tiene que ver con la religión, ni con el castigo ni con la moral. Simplemente tiene que ver con decidir a quién le quiero entregar algo tan profundo e íntimo como la energía que circula en mí y realmente de quién quiero recibir esa energía. La revolución de hoy día es practicar los valores que nos hacen profundo sentido y no hacer las cosas porque te dicen que las tienes que hacer así sino porque realmente comprendes que haciéndolas así es mejor, la revolución es replantearse el brillo que tiene esperar, mirar el paisaje antes de llegar al destino. La única revolución hoy para mí y quizás la más paradójica por lo pasiva que es en su forma es la consciencia porque tiene que ver con la reflexión y la honestidad tan escasa en estos días.

3 comentarios:

  1. Felicidades, Macarena!
    Lo encontré tan bueno que me puse a investigar en internet.

    Su profesora Gricelda

    ResponderEliminar

¿Opiniones?